Cuerdas y cordelería, descubre más sobre ambas para elegir y no equivocarte

Existen pocos elementos que sean tan sencillos y que sea tan fácil elegirlos mal como una cuerda. Aunque todas pueden parecer a primera vista sencillas, solo tenemos que necesitarlas para la sujeción de una carga, tender la ropa, montar una terraza, hacer náutica o una reparación doméstica para darnos cuenta de que las diferencias importan y mucho.

No es igual una cuerda para una decoración que una que se encuentre destinada a soportar la tensión. Del mismo modo, tampoco responderá igual una cuerda que se encuentre en la intemperie que otra que trabaja en interiores. Los materiales, el diámetro, la construcción y el uso previsto son unos factores que es conveniente valorar antes de proceder a la compra.

La pregunta clave antes de comprar: ¿Para qué?

Como es lógico, lo primero es definir el uso en concreto que queremos darle. Siempre es tentador adquirir la que sea más resistente o parezca que tiene más grosor, pero esa fórmula no siempre va a funcionar. Una cuerda que sea muy rígida es posible que sea incómoda si se hacen nudos, pero una que sea muy elástica puede que no valga para mantener una carga inmóvil. Una de aspecto rústico puede que se deteriore pronto si se deja la lluvia.

Lo mejor es plantearse preguntas como:

  • ¿La cuerda sujetará, arrastrará, colgará, elevará, delimitará o decorará?
  • ¿Tendrá una carga constante, recibirá tirones o va a soportar poco peso?
  • ¿Se usará en interiores, exteriores, agua o cerca de fuentes de calor?
  • ¿Será importante la estética, el tacto o el color?

Cuando se responde a estas cuestiones, la búsqueda queda bastante acotada. Una cuerda para una persiana no va a tener los mismos requisitos que para una barba, una lona de jardín, un tendero. Etc.

Del mismo modo, se deben separar los usos cotidianos de los críticos. Cuando la cuerda intervenga en seguridad personal, trabajos en altura, escalada, rescate o remolque, no vale solo con una recomendación genérica.

Es necesario usar equipos especialmente certificados para dicha actividad y seguir las indicaciones del fabricante y de profesionales cualificados. Profesionales como Cuerdas Valero apuestan por la variedad en el campo de la cordelería para el pequeño comercio y mayoristas, ya que al contar con tantas opciones es más fácil encontrar una solución ajustada a cada tarea en vez de intentar solucionarlo todo con el mismo rollo de cuerda.

Los materiales más habituales

Los materiales definen una parte considerable del comportamiento de una cuerda. Existen fibras naturales, que se aprecian mucho por el tacto y el aspecto, así como fibras sintéticas, que le dan más resistencia frente a la abrasión, la humedad y al uso continuado.

Polipropileno: ligero y preparado para la humedad

Estamos ante uno de los materiales que más se usan en el campo de la cordelería por su ligereza, reducido coste y la capacidad que tienen de no absorber casi agua.

Otro aspecto importante es que flota, lo que hace que sea muy interesante para tareas náuticas ligeras, piscinas, actividades acuáticas y usos en los que la cuerda puede terminar cayendo al agua.

Sin duda, es una buena opción para las cuerdas que tienen un uso general, redes, tenderos, señalización, embalaje, jardinería o sujeciones no críticas. Del mismo modo, resiste bien a bastantes agentes químicos y la humedad.

El límite principal se encuentra en la resistencia que tenga a la abrasión y en cómo se comporta frente a los rayos solares a largo plazo, en especial en los productos que tienen baja calidad o en las instalaciones permanentes. Cuando la cuerda tenga que estar expuesta todo el año en exteriores o rozando con aristas, lo mejor es valorar otras alternativas que sean más resistentes.

Su principal límite está en la resistencia a la abrasión y en su comportamiento frente a los rayos solares a largo plazo, especialmente en productos de baja calidad o en instalaciones permanentes. Si la cuerda va a estar expuesta todo el año al exterior o rozando con aristas, conviene valorar poliéster u otras alternativas más resistentes.

Poliéster: equilibrio para exterior y carga

Una de las opciones de mayor versatilidad para su uso en exteriores. Cuenta con una gran resistencia a la abrasión, soportando bien la humedad y comportándose de forma estable bajo tensión. Frente a la poliamida, presenta menos elasticidad, una característica que es bastante positiva cuando se quiere que la cuerda tenga una sujeción firme.

Lo normal es optar por ella para usos en los que se necesite una gran resistencia a la intemperie. Cuando la prioridad sea una cuerda que envejezca bien con sol, lluvia y cambios de temperatura, estaremos ante una apuesta segura.

Esto no significa que valga para cualquier trabajo. La resistencia final va a depender del diámetro, de la construcción y de la calidad del producto. Eso sí, como punto de partida, el poliéster ofrece una combinación bastante práctica de durabilidad y manejabilidad.

Poliamida o nylon: resistente y con capacidad de absorber tirones

A la poliamida, que también se la conoce como nylon, se la conoce por la gran resistencia y elasticidad que supera al poliéster. Dicha capacidad de estirarse permite la absorción de los impactos o cargas dinámicas, aquellas que no se aplican progresivamente, sino mediante un tirón.

Por todo ello, es usada en aplicaciones en las que se busca que haya algo de amortiguación, como amarres en concreto, arrastres, náutica o trabajos técnicos. Suele ser una cuerda que es flexible y agradable de manejar.

Eso sí, no suele ser siempre la mejor elección cuando se quiere mantener una carga fija permanente, ya que se puede alargar bajo tensión. La humedad es posible que influya en sus propiedades, por lo que lo mejor es revisar las especificaciones del fabricante cuando el uso sea en exteriores o esté en contacto frecuente con el agua.

Polietileno: una opción funcional y económica

Se usa en bastantes cuerdas para usos en construcción, agricultura, redes, etc. Es de gran ligereza y, dependiendo de la formulación, es posible que ofrezca un gran comportamiento frente a los agentes químicos.

No estamos ante la primera elección cuando buscamos una gran resistencia a la abrasión o una presentación que esté muy cuidada, pero es cierto que puede solventar muchas tareas sencillas. Lo más importante es no confundir una cuerda de polietileno de uso doméstico con un elemento que sea apto para las cargas elevadas: recuerda que el material por sí mismo no define la capacidad del trabajo.

Algodón, cáñamo y sisal: tacto, estética y usos no exigentes

Las cuerdas de este tipo cuentan con un gran atractivo. El algodón es suave, flexible y agradable al tacto; el cáñamo y el sisal aportan una estética rústica bastante demandada en jardinería, decoración, manualidades y proyectos de estilo natural.

Aunque son buenas opciones para muchos usos y especialmente en interior, precisan más cuidado frente a la humedad continuada, hongos y una exposición prolongada a la intemperie.

Lo mejor es no elegirlas para cargas de importancia o situaciones en las que, si se produce un fallo, pueda haber daños. La cuerda natural puede ser preciosa en un proyecto decorativo y escasamente adecuada, a la vez, para que se asegure una lona grande en un temporal.

Diámetro y construcción: el grosor no lo explica todo

Si una cuerda parece más gruesa, lo más lógico es pensar que va a ser más resistente. Esto suele ser cierto, pero no siempre como pensamos. La resistencia es algo que va a depender del material, de la cantidad de cabos, de cómo se encuentren trenzados y de si incluirá alma interior y de cómo sea la calidad de fabricación.

La cuerda trenzada es uniforme, flexible y cómoda para hacer nudos o poleas. Las cuerdas torcidas, que se componen de varios cabos enrollados, tienen un aspecto que podemos catalogar de clásico y son apropiadas para bastantes usos, tendiendo a abrirse o a girar más bajo la carga. Existen cordones con alma y funda, en los que una parte aportará más resistencia y otra protegerá el conjunto.

El diámetro se elige relacionado con la carga, pero sin olvidarnos de que una cuerda que sea muy gruesa puede que no pase por un tensor, polea o argolla. Del mismo modo, es posible que sea más complicada de guardar o anudar. Una elección correcta es la que combinará resistencia suficiente, compatibilidad con los accesorios y una manejabilidad que sea razonable.

En los trabajos de seguridad o elevación, no se debe calcular la capacidad solamente por el diámetro. Se hace necesario consultar la carga de trabajo indicada para dicho producto, los factores de seguridad aplicables y la documentación a nivel técnico que corresponda.

Comprar con asesoramiento evita errores

La cordelería parece un producto simple hasta que debemos elegir entre acabados, materiales, diámetros y usos. Por este motivo, cuando hay una necesidad en concreto, lo mejor es recurrir a fabricantes o proveedores que nos orienten sobre el producto que sea más adecuado y nos ofrezcan información clara sobre la composición y sus aplicaciones.

El estar asesorados es de gran utilidad cuando debemos elegir un formato en concreto: una cuerda elástica que asegure una carga ligera, una cuerda trenzada para una persiana, una opción resistente en exteriores o un cordón que tenga un acabado determinado para la decoración. La solución ideal depende de detalles que no siempre apreciamos en las fotos.

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