Ventajas y desventajas de las cocinas modulares

modulares

¡Me acabo de mudar a Monforte de Lemos, en Lugo, y es una de las ciudades más preciosas que he visto nunca! Me encanta la naturaleza, el fresco de Galicia, los animales de granja… Y mira que soy de Cádiz y que todos me dicen: «¡¿Pero qué se te ha perdido a tí allí en el norte?!». Pues MUCHO, ¡se me ha perdido muchísimo! Y cada vez que me voy a Cádiz a ver a mi familia siento un no sé qué que me hace echar un montón de menos Galicia y me obliga a volver en menos de dos semanas.

Ahora me voy a ir a Monforte de Lemos, porque, gracias a Dios, me ha salido un trabajito conduciendo ambulancias allí, ¡y al ver la casita donde voy a quedarme se me ha encogido el corazón! De verdad, me encanta: típica casa de pueblo (pueblo pueblo, de cinco casas nada más), en mitad de la nada, con terreno… ¡Una maravilla! El salón un amor, los muebles de madera una maravilla… lo único que no me hace mucha gracia de la casa es la cocina, que ya está algo viejita, así que me he propuesto cambiarla entera a mi gusto.

Y no hay nada mejor para ello que las cocinas modulares:

 

Ventajas

Flexibilidad en el diseño

Lo que más me flipa de las cocinas modulares es que puedes adaptarlas a lo que quieras, así que son muy, muy variopintas. Puedes mover módulos, combinar colores, tamaños y materiales y dejarla tal cual tienes en tu cabeza, así que es la que más va a adaptarse a ti. La idea es que cada parte encaje como un puzzle, pero tú decides cómo va ese puzzle.

Lo primero que vi en mi casa, en la cocina, fueron los muebles viejos: el fregadero estaba en un sitio incómodo, la encimera parecía a punto de romperse y no había espacio para nada. Pero, gracias a esto que estoy haciendo, con los módulos puedo colocar cajones enormes donde antes solo había uno pequeño, integrar el horno, la nevera y hasta un pequeño rincón para desayunar que antes ni siquiera existía. Además, si dentro de unos años quiero cambiar algo, puedo mover módulos o añadir otros nuevos y no tener que remover la cocina entera, que es lo que más me gusta de todo esto, porque me conozco y me aburro muy pronto de las cosas.

Además, eso ayuda también un montón en otras cosas, porque, si quiero una encimera más alta para cocinar o colocar la nevera más baja, puedo hacerlo. Incluso puedo adaptar módulos qen rincones raros, techos bajos o paredes que estén un poco inclinadas.

Eso en las cocinas tradicionales es un lío enorme y siempre terminas resignada a lo que hay.

 

Ahorro de tiempo y dinero

Otra cosa que me sorprendió es cuánto tiempo y dinero puedes ahorrarrte con las cocinas modulares. Al principio parece caro, porque eso de eligir muebles por separado, encimeras, tiradores y otros extras puede ser un poco extraño, pero claro, a la larga es más barato que una reforma completa.

Ten en cuenta que montar una cocina modular es más rápido. En mi caso, por ejemplo, el instalador lo tuvo todo listo en un par de días. Y, al comprar solo lo que necesito, no hay gastos de más. Por ejemplo, elegí un módulo exacto para la lavadora y me ahorré tener que adaptarlo o comprar uno más grande que me iba a costar el triple.

También se ahorra mucho más tiempo que al hacer una reforma de una cocina completa. Mira, las medidas en ese tipo de cocina son generalizadas y pueden hacer que no te entre un mueble con otro, lo que al final es un verdadero lío, pero con las modulares no tienes que estar calculando mil veces si un mueble cabe, si hay espacio para poder abrir las puertas o los cajones, o si la encimera choca con la ventana… Los módulos vienen medidos y preparados para que encagen, así que montar la cocina es más rápido y fácil.

 

Personalización total

Yo quería que mi cocina tuviese fuese de madera clara y que, además, tuviese unos detalles de color, y claro, con los módulos hacerlo es súper fácil. Por lo tanto, con los modulares, combinar muebles altos con bajos, cambiar el color de los muebles, elegir distintos tiradores y hasta añadir módulos abiertos para plantas o libros de cocina es súper fácil.

Y encima no hay límites: si un día quiero un rincón para el microondas en otra zona o necesito más espacio de almacenaje, reorganizo todo y ya está.

Además, puedes hacer un mosaico como te dé la gana con las cosas de la cocina: poner baldas abiertas para tazas bonitas, módulos con luz LED integrada, cajones con compartimentos para utensilios, todo se puede elegir.

Así, la cocina se puede usar en condiciones y encima es bonita, y hecha a tu gusto.

 

Fácil mantenimiento

Los muebles suelen tener las superficies lisas, sus encimeras son resistentes y tienen cajones que se limpian muy fácil. ¿Qué pasa? Que en las cocinas tradicionales hay más huecos y rincones a los que es más difícil de llegar, así que limpiar es MUCHO más complicado.

Pero con las modulares no pasa esto, porque tiene la gran ventaja de que todo se puede desmontar y limpiar por separado, y eso es genial si eres un desastre como yo cocinando, porque aunque derrames algo, puedes limpiarlo de inmediato y no se queda pegado para siempre. Encima, si algún módulo se daña, puedes cambiar solo esa pieza sin tocar la cocina entera.

Cocinar se vuelve mucho más agradable porque la cocina siempre se ve limpia y ordenada, y encima te ahorras un montón de tiempo que antes te pasabas limpiando sin parar.

 

Sensación de amplitud

Una ventaja que me hizo decidirme por los módulos es que, según Modular Cocinas, venta de cocinas modulares online, estas cocinas permiten aprovechar al máximo cualquier espacio. Incluso puedes crear en cocinas pequeñas unas monturas que te van a dar la sensación de de que tienes una cocina muy abierta y con mucho almacenaje. Mi cocina no es muy grande, así que esto fue realmente lo que me hizo decidirme por cocinas modulares, en vez de cocinas convencionales de las de toda la vida.

Además, también podrías contar con ayudas de expertos para poder adaptarlos a distintos tamaños y formas, porque ellos tienen mucha experiencia recomendando combinaciones según el espacio del que se disponga, sea mayor o menos. Gracias a eso, pude elegir muebles que encajan justo en la pared con la ventana y que me dejan espacio para mesa y sillas, y además también tengo cajones que aprovechan la altura de la pared sin que se quede todo estrecho.

Recuerda otra cosa, y es que el orden de los módulos afecta a su funcionalidad: es decir, que colocar la nevera cerca del fregadero, los cajones de utensilios cerca de la zona de preparación y los armarios de despensa hace que sea mucho más rápido al tener que usar las cosas.

Por esto, invertir en una cocina modular es una maravilla, si eres un cocinillas, como mi esposo.

 

Desventajas

Inversión inicial elevada

Ahora, no todo es perfecto. Una de las desventajas de las cocinas modulares es que el precio inicial puede ser algo elevado si quieres usar materiales de calidad o módulos muy personalizados, que es lo que yo te recomiendo para que sea 100% tuya.

Al principio pensé que solo era cuestión de elegir colores y tamaños, pero si añades la encimera, los electrodomésticos y los módulos extra, la cuenta puede verse muy grande. Esto puede agobiar un poco si tu presupuesto es limitado, porque aunque a la larga ahorras un poco, necesitas dinero suficiente para no quedarte corto.

Yo ajusté ideas a mi presupuesto y dejé ciertos extras para más adelante. Por ejemplo, quería un módulo extra para botellas y especias que me encantaba, pero tuve que dejarlo para más adelante y concentrarme en lo esencial, porque no me daba ni el dinero ni la vida para ello.

Aunque es una inversión, creo que merece la pena pagar un poco más, pero considero que hay que tener en cuenta que no es un gasto pequeño al principio. Si no planificas bien, corres el riesgo de tener que comprometer la cocina que realmente quieres.

 

Limitaciones de diseño

Algunos módulos tienen medidas estándar y no siempre se ajustan a esquinas muy irregulares o a techos inclinados. En mi casa, por ejemplo, una pared tenía un ángulo raro y no me encajaba todos los módulos, así que tuve que ajustar y combinar módulos de distintas alturas.

Esto no es un gran problema, pero claro, hay que medirlo todo con cuidado antes de comprar. Si no lo haces, puedes comprar algo que no encaja y tener que devolverlo o adaptarlo, lo cual es un fastidio. Aun así, se puede resolver con creatividad, paciencia y unos cuantos ajustes.

Ah, y ten en cuenta que no todos los muebles permiten modificaciones grandes, así que si tu idea es cambiar mucho la distribución después de comprarlos, puede que no te sea tan fácil. En mi caso, tuve que ser un poco flexible con el diseño y aceptar que no todo podía ser exactamente como yo me lo imaginaba, y tuve que deshechar algunas ideas que me encantaban, pero que eran irrealizables.

Al final, con un poco de ingenio, todo quedó precioso, pero sí es algo que hay que considerar antes de lanzarse a comprar los módulos.

 

Cambios futuros complicados

Los módulos permiten flexibilidad, pero hacer cambios muy grandes en ellos pueden complicarte la vida después. Si un día quieres mover toda la cocina a otra pared o cambiar la distribución completa, puede que no puedas hacerlo. Algunos módulos pueden estar encajados entre sí, pero desmontarlos puede requerir tiempo y ayuda profesional.

Esto me hizo pensar en que, hoy estoy feliz con el diseño, si necesito reorganizar todo, tendré que planearlo muy bien o invertir en un nuevo conjunto de módulos. No es tan rígido como una cocina fija, pero tampoco es tan fácil de mover como parece al principio. Hay que ser consciente de esto antes de lanzarse a la compra.

 

Mantenimiento de piezas específicas

Aunque son fáciles de limpiar, algunas piezas requieren más atención que otras. Fíjate, por ejemplo, en que los cajones tienen bisagras o hay módulos con mecanismos de apertura que pueden dejar de funcionar bien si no se cuidan como es debido. Hay que tener ciertos módulos lubricados y ajustados para que todo siga funcionando bien desde el primer momento.

Aunque parezca que el módulo es súper simple, tiene sus truquitos para que dure más tiempo. Si los ignoras, la cocina deja de funcionar tan bien y te puede costar un pastizal arreglarlo cuando se rompen. Lo mejor es echarle un ojo de vez en cuando, ajustar lo que haga falta y listo, así todo sigue funcionando sin problemas.

 

Sensación de cocina nueva

A pesar de los inconvenientes que pueden ir apareciendo con el tiempo, lo que más me gusta de todo es tener una cocina nueva de verdad, una donde todo funciona, está limpio, es bonito y encima es cómoda. Cada vez que entro, me dan ganas de cocinar, poner los utensilios en su sitio y preparar cosas. ¿No te ha pasado nunca, con las cosas nuevas que pones en tu casa? Es increíble ver cómo cambia toda la casa cuando la cocina está arreglada, hasta me dan ganas de probar recetas nuevas y trastear un poco.

Para mí, tener una cocina modular lo ha hecho todo más sencillo, tanto para cocinar como para limpiar, que es lo que más pereza me da siempre después de tener que preparar la comida.

 

Sin duda, la mejor opción si quieres que tu cocina tenga personalidad

La libertad que te dan las cocinas modulares para actualizarse es brutal, así que piensa que es la mejor opción si lo que quieres es tener una casa que muestre tu forma de ser y combine con tus gustos, porque encima no necesitas gastar una fortuna ni hacer reformas largas.

En mi caso, ya ya estoy pensando en añadir un módulo para vinos o cambiar el color de los frentes más adelante, pero sé que no va a ser mucha complicación.

Y, si tú quieres montar la cocina como la tengas en tu cabeza… también es tu mejor opción.

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