La elección de neumáticos para un autobús es algo muy relevante; no podemos decir que sea una compra más. Hablamos de una de esas decisiones que terminan afectando de manera decisiva a la seguridad, al confort de los pasajeros, así como al consumo de combustible y a la rentabilidad de la propia flota.
Al existir un gran número de marcas, modelos y medidas disponibles, lo mejor es disponer de una guía clara para que no nos dejemos llevar en la elección solamente de factores como el precio.
Punto de partida: conocer tu flota y tu servicio
Lo primero que se debe hacer para escoger bien los neumáticos de un autobús es tener bien claro, como nos aconsejan los expertos, qué clase de vehículo es y qué uso real se les dará en el día a día. No es igual un autobús urbano que pase el día a día entre semáforos, bordillos y rotondas que un autocar de largo recorrido que suele rodar la mayor parte del tiempo en autovía.
Lo mejor es hacer un inventario sencillo:
- Clase de autobús
- Número de plazas
- Peso bruto del vehículo
- Configuración de ejes
Partiendo de ahí, es posible afinar bastante mejor la clase de neumático que necesites, ya que cada aplicación demanda propiedades diferentes de carga, resistencia, diseño de la banda de rodadura y su comportamiento.
Seguridad por delante: normativa y requisitos mínimos
Algo que hay que hacer antes de ponerse a comparar modelos es pensar que existe un marco legal que marca una serie de mínimos en materia de seguridad.
Esto cambia dependiendo de las zonas. Por ejemplo, en el continente europeo, las normativas establecen profundidades en cuanto al dibujo concretas para los autocares y los autobuses, que son superiores a las de otros vehículos pesados, precisamente por la clase de pasajeros que se transportan.
Del mismo modo, se regulan temas como la homologación del tipo, el ruido de la rodadura, la adherencia en mojado y la resistencia a la rodadura.
Se fueron también incorporando requisitos como los sistemas para el control de presión de los neumáticos, que tantos beneficios tienen en algunas categorías de vehículos, de tal forma que se evita la circulación con presiones inadecuadas que van a comprometer la seguridad y el consumo.
El cumplimiento de esas normas no solo va a evitar sanciones, sino que reduce de forma significativa el riesgo de que se produzcan reventones, pérdidas de control y frenadas ineficientes.
Clase de servicio y condiciones de la ruta
En cuanto está cubierto el marco legal, es el turno de pensar en el uso real. Estamos ante uno de los criterios de mayor relevancia y que suele pasarse por alto. Las marcas más importantes lo que hacen es distinguir entre neumáticos para:
Tráfico urbano
Aquí se producen paradas habituales, bordillos, giros cerrados y firmes irregulares.
Tráfico interurbano o regional
Carreteras secundarias, curvas, cambios de rasante y climatología de lo más variada.
Largo recorrido
Habitualmente en autovías y autopistas, velocidades constantes y largos periodos de rodadura.
Los neumáticos que están pensados para ir por ciudad tienen los flancos reforzados, carcasas de gran robustez y una banda de rodadura orientada al soporte de maniobras bastante exigentes y a la abrasión en los entornos urbanos.
En cambio, los que están diseñados para turismo de largo recorrido dan prioridad al confort, estabilidad a altas velocidades y una menor resistencia a la rodadura.
Hacer un análisis de las clásicas rutas es algo que ayuda a descartar gamas que realmente no están pensadas para tu realidad. Entre ellas deberás pensar en los kilómetros diarios que haces, la clase de carretera, si hay montaña o qué clima es el que suele ser más habitual.
Medidas, índice de carga y velocidad: no improvisar
Se debe verificar el tamaño y las especificaciones homologadas del vehículo, siendo este un paso que es obligatorio; no estamos hablando de una mera formalidad.
Las medidas que suelen ser las habituales en los autobuses quedan definidas por el fabricante del chasis y se respetan, salvo que haya un criterio técnico que sea muy justificado. En base a ellas, lo que hice fue buscar neumáticos en la web de Dovabe, una tienda especializada en neumáticos agrícolas e industriales que me aconsejaron dos compañeros de una antigua empresa de autobuses para la que trabajé. Algo que no se debe ignorar, además del tamaño, es lo siguiente:
Índice de carga
Nos dice cuántos kilos puede soportar cada neumático dependiendo de si irá montado de manera sencilla o en gemelo.
Código de velocidad
Lo que hace es marcar la velocidad máxima a la que el neumático va a rodar con seguridad.
Para los autobuses, que pueden ir repletos de pasajeros y de equipaje, la elección de neumáticos con índice de carga insuficiente es una imprudencia que se paga en forma de desgaste prematuro y que puede tener riesgo de que se produzca un fallo en la estructura.
Lo que se recomienda generalmente es que se sigan las especificaciones del propio vehículo, y si hay dudas, deberá consultarse con un técnico especializado.
Banda de rodadura y carcasa: qué buscar en el diseño
La diferencia del diseño en estos elementos marca la diferencia cuando se habla de un buen kilometraje, comportamiento y posibilidad de recauchutado.
En buena parte de los neumáticos actuales, la misma referencia puede ser montada en el eje direccional como en el motriz, pero en las rutas exigentes lo mejor es buscar modelos que tengan patrón específico de tracción en su eje motriz, especialmente si hay montaña o climatología adversa.
Cuando hay una banda de rodadura profunda y que tenga una adecuada evacuación de agua, ello mejora la adherencia en mojado y retrasa el momento en el que el neumático llega al límite legal de desgaste.
La carcasa tiene que ser robusta, con sus flancos reforzados y un diseño que se encargue de soportar los impactos, roces con bordillos y esfuerzos laterales sin que se deforme en exceso.
Si pensamos en la carcasa, también debemos hacerlo en el futuro. Cuando se tiene una buena carcasa, ello abre puertas al recauchutado de calidad, lo que alarga la vida útil por parte del neumático y se reduce el coste total por kilómetro.
Clima e invierno: no todos los entornos son iguales
Otro factor vital es el clima. No es igual que se opere en una ciudad que tenga inviernos suaves que si se hace en áreas con nieve, hielo y temperaturas bajo cero por espacio de varios meses.
En las condiciones invernales más severas, la normativa europea lo que hace es exigir neumáticos que se marcan como M+S y, cada vez más, con el símbolo 3PMSF, en especial para los vehículos que realizan transporte de pasajeros.
Esta clase de neumáticos cuenta con una adherencia mejor en las carreteras frías, nevadas o mojadas, reduciendo la distancia de frenado y se mejora la capacidad para traccionar en las pendientes.
Existen algunas regiones en las que hasta se regulan algunos periodos concretos en los que pasa a ser obligatorio el hecho de equipar neumáticos de invierno o llevar cadenas, por lo que si se ignora este punto, es posible que ello se traduzca en inmovilizaciones y sanciones.
¿Qué se recomienda a nivel práctico?
Si tu flota circula en áreas en las que el invierno sea complicado, lo mejor es optar por una estrategia de neumático estacional o “all season” homologado”, en lugar de confiar únicamente en los modelos estándar.
Consumo de combustible y huella ambiental
Los autobuses que recorren decenas de miles de kilómetros al año ven cómo la resistencia a la rodadura que tiene el neumático tiene un impacto de manera directa en la propia factura del combustible. Aquellos modelos que tienen baja resistencia a la rodadura pueden reducir el consumo, en especial en los servicios de largo recorrido, sin que ello suponga que haya que sacrificar la seguridad si se eligen bien.
A todo ello se suma la propia dimensión del ambiente. Las normativas europeas tienen una serie de criterios de ruido de rodadura y etiquetado energético en los neumáticos, y las empresas de transporte comienzan a incluir la huella de carbono como variable en sus propias decisiones.
La elección de neumáticos eficientes es de gran ayuda cuando se quieren reducir emisiones, mejorar la imagen de la empresa y, en algunas ocasiones, cumplir con los requisitos de licitación pública.
No hablamos de que cada compra se convierta en un proyecto sostenible, pero sí de que se incluya el consumo y el impacto ambiental como parte del análisis del coste global, no solamente del precio de la unidad.
Durabilidad, kilometraje y recauchutado
Una de las preguntas clave para todo responsable de una flota de autobuses es la siguiente: ¿Cuántos kilómetros me pueden durar estos neumáticos y cuántas vidas les voy a poder sacar? Pese a que las cifras concretas van a variar dependiendo del uso y mantenimiento, para los autobuses, los rangos habituales van a estar situados entre los 80.000 y los 120.000 km, por neumático en aplicaciones estándar, siempre que la alineación, la presión y el estilo de conducción que se tenga.
Algo tan importante como la durabilidad es algo que no solamente va a depender del diseño, sino de si la carcasa se encuentra preparada para su recauchutado.
Recauchutar neumáticos de autobús con carcasa de calidad hace posible que se prolongue su uso de forma segura, siempre que se tenga que recurrir a centros certificados y se respeten los límites de vida útil.
Estamos ante una práctica que es habitual en las flotas grandes y que están bien gestionadas, las cuales van a buscar optimizar el coste por kilómetro sin que se reduzca el nivel de seguridad.
Mantenimiento: la otra mitad del rendimiento
Comprar bien es solamente la mitad del trabajo; la otra mitad es que se mantengan bien los neumáticos. ¿Cuáles son los tres factores que marcan la diferencia?
Presión de inflado
Tiene que ajustarse a las recomendaciones que dé el fabricante y que se mida siempre con el neumático frío. Una presión baja hace que aumente el consumo y el desgaste, una presión elevada lo que hace es perjudicar el confort y la suspensión.
Alineación y balanceo
Lo que hace es evitar que se produzcan desgastes irregulares, desviaciones y vibraciones, de tal forma que se prolonga la vida útil de la banda de rodadura.
Inspecciones periódicas
Revisión de flancos, búsqueda de cortes, comprobación de la profundidad de dibujo y para detectar los problemas antes de que sean realmente críticos.
Coste total: mirar más allá del precio
Algo que es muy tentador es fijarse únicamente en el precio del neumático, pero en los autobuses, lo que realmente importa es el coste total por kilómetro.
Un neumático que sea barato y tenga pocos kilómetros, una recauchutabilidad deficiente y un alto consumo va a salir más caro a medio plazo que uno que sea algo más caro y que tenga un mejor rendimiento a nivel global.
En cuanto al rango de precio de los neumáticos para autobuses, pueden ir de los 300 a los 900 euros por unidad, dependiendo de la gama, marca y las prestaciones.
Proveedores y asesoramiento especializado
Está claro que es bueno aprovechar el conocimiento de los fabricantes y de los distribuidores expertos. Los fabricantes más conocidos tienen guías específicas para los buses, en las que se clasifican los neumáticos por clase de servicio, posición de montaje y prestaciones prioritarias.
Existen bastantes distribuidores que ofrecen asesoramiento personalizado, en el que se analiza la flota y las rutas antes de que se recomiende un modelo en concreto.
Si hay dudas, lo mejor en este sentido es que se acuda a un centro en el que se proporcione un servicio profesional y preguntar, en lugar de improvisar la compra. Lo mejor es que se explique claramente qué clase de rutas se hacen, los problemas que se tuvieron con los anteriores neumáticos y qué crees que se puede mejorar, lo que puede ayudar a que el consejo sea bastante útil.
Un criterio claro para decidir
Podemos concluir diciendo que la elección de los neumáticos para autobuses precisa una combinación de seguridad, normativa, servicio real, características técnicas y economía. Si se toma el tiempo necesario para analizar la flota, revisar las especificaciones del fabricante, se piensa en la clase de ruta, se considera el clima y se compara el coste total por kilómetro, la decisión va a dejar de ser un quebradero de cabeza y será una inversión razonada.